Es Jesús Quien Edifica

Es Jesús Quien Edifica

En Mateo 16:18 Jesús prometió que El era quien iba a edificar su iglesia. El es el arquitecto, ingeniero, contratista y supervisor por excelencia de este proyecto de construcción que es la Iglesia. Nosotros somos solamente trabajadores cooperando con nuestro capataz en esta construcción.  Es importante que mantengamos esto en perspectiva, de otro modo podemos caer en el común error de tratar de tomar las riendas de este proyecto. Dios nos ha dejado un plan perfecto, un diseño a seguir, para que como trabajadores en Su obra sepamos que es lo que tenemos que hacer. Este plan no es un misterio o algo secreto que solo ha sido revelado a un grupo selecto de personas. El plan de edificación para la Iglesia se encuentra claramente delineado en la Palabra. El Maestro nos dejo con toda claridad todas las reglas, parámetros, medidas, y materiales que tenemos que utilizar en este proceso de construcción.
 
Ahora, el problema principal que la Iglesia ha tenido a través de los años es que los trabajadores han optado por escoger sus propios materiales y seguir sus propios diseños; en vez de simplemente obedecer al Maestro y seguir Sus planes. Aunque pueda haber un aparente éxito el cual muchos admiren y alaguen, si el proyecto de construcción no sigue los planos ya designados por el Arquitecto todo lo que se haga es en vano. No nos podemos olvidar del Salmo 127:1a: “Si el Señor no edifica la casa,  en vano trabajan los que la edifican…”
 
Podemos tener ministerios, programas, eventos, actividades, etc., etc…. pero si no es Jesús el que edifica, de nada sirve. Podemos hacer todos los planes que queramos hacer, pero si no seguimos lo que ya ha sido estipulado por Jesús en Su Palabra, de nada vale. Es importante que diariamente reflexionemos en lo que estamos haciendo y nos preguntemos si todo esta de acuerdo al plan divino. No podemos ser tan pragmáticos que lleguemos a pensar que porque estamos obteniendo buenos resultados estamos realmente siendo obedientes. No nos olvidemos de Moisés, quien Dios le dio instrucciones de hablarle a la peña, pero en su ira la golpeo. Dios como quiera hizo que el agua saliera de la peña para beneficio del pueblo, pero Moisés fue hallado en desobediencia y no se le permitió entrar a la tierra prometida (Numeros 20:8-11). El punto es que los resultados nunca son una medida del éxito; el éxito de un ministerio solo puede ser medido a través de la obediencia a la Palabra; que es el plan perfecto de construcción.