¿Porque los jóvenes permanecen en la iglesia cuando crecen?

¿Porque los jóvenes permanecen en la iglesia cuando crecen?

Por: Jon Nielson
Pastor de Jóvenes en College Church, Wheton Illinios

Publicado originalmente en Ingles por “The Gospel Coallition”  bajo el título “Why Youth Stay in Church When They Grow Up

Traducido al español por Neftali y Vimarys Alverio


“¿Que haremos con nuestros hijos?” El grupo de padres se reunieron en mi oficina, secando sus lágrimas. Soy un pastor de la escuela superior (high school), pero por una vez, ellos no estaban hablando de jóvenes de 16 años que estaban fiesteando y tomando alcohol. Cada uno tenía una historia que decir sobre un hijo que es un “buen cristiano”, criado en su casa y en nuestra iglesia, pero que se alejó de su fe durante su tiempo en la universidad. Estos niños habían participado en nuestros programas de jóvenes, habían ido en viajes misioneros a corto plazo, y sirvieron en varios ministerios durante su adolescencia. Ahora, ya no querían tener nada que ver con la iglesia. Y de alguna manera, las ideas de estas madres para que nuestra iglesia le mandara unos “paquetes de cariño” (care packages) durante su primer año de universidad para ayudarles a sentirse conectados a la iglesia, no me pareció ser una solución suficiente.

Las estadísticas desalentadoras sobre los jóvenes que van a la iglesia siguen llegando. Y nos llenamos de pánico. ¿Qué estamos haciendo mal en nuestras iglesias? ¿En nuestros ministerios de jóvenes? Es difícil buscar en los variados reportes y encontrar cual es la verdadera historia. Y no hay una solución fácil para volver a traer a todos esos jóvenes “perdidos” para atrás a la iglesia, además de orar por ellos y seguir predicándole el evangelio. Pero, sí podemos mirar a los jóvenes adultos entre los 20 años que sí están comprometidos e involucrados en ministerios.

¿Qué será lo que hace la diferencia en los jóvenes que permanecen en la iglesia? Aquí hay unas cuantas observaciones que he hecho sobre esos jóvenes y algunas aplicaciones para esos que servimos al ministerio de los jóvenes.

Son convertidos

Interesantemente el apóstol Pablo no usa las frases como “un niño bastante bueno” o “cristiano mediocre”. La Biblia no juega con clichés como: “si, que pena que él hizo eso, pero él tiene un buen corazón.” Cuando escuchamos el testimonio de las escrituras, particularmente en el tópico de conversión, encontramos que no hay espacio para jugar. Escucha estas palabras: “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17). Nosotros los pastores de jóvenes tenemos que entender la salvación por lo que es: un milagro que viene por el poder glorioso de Dios por medio del Espíritu Santo. Tenemos que parar de hablar de “niños buenos.”

Tenemos que parar de estar tan preocupados con la asistencia en los grupos de jóvenes y de crear retiros divertidos. Necesitamos empezar a ponernos de rodillas y orar que el Espíritu santo haga un trabajo milagroso de salvación en los corazones de nuestros estudiantes cuando la Palabra de Dios les hable. En corto, necesitamos regresar a un enfoque de conversión. ¿Cuantos de nosotros le predicamos a los “evangélicos inconversos”? Pastores de Jóvenes, necesitamos predicar, enseñar, y hablar- ¡mientras a la vez orando apasionadamente para que en los corazones y almas de nuestros jóvenes ocurra un trabajo milagroso de regeneración por el poder del Espíritu Santo! Cuando eso sucede- cuando lo “viejo se va” y lo “nuevo viene”- el joven no va a ser dudoso. No estaremos trabajando con un grupo de “cristianos mediocres”. ¡Estaremos listos para enseñar, discipular, y equipar una generación de líderes para el futuro de la iglesia- “nuevas criaturas”! que tienen hambre para conocer y hablar la Palabra de Dios. Son los estudiantes convertidos los que aman a Jesús y sirven a la iglesia.

Ellos son equipados, no entretenidos

Hace poco tuvimos un “Día de Varones” en nuestro grupo de jóvenes. Empezamos con una hora de juego de básquetbol en el parque local, después un juego intenso de Softball, y terminamos la tarde llenándonos de pizzas variadas y 2-litros de sodas. No estoy contra la diversión en los grupos de jóvenes. Pero los pastores de jóvenes deben de estar constantemente repitiéndose las palabras de Efesios 4:11-12: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. Cristo nos da maestros a la iglesia, no para entretenimiento, para motivación, para ejemplos, o aun por hacer amistades. Él nos da a nosotros a la iglesia para “equipar” a los santos para ministerio del evangelio, para que la iglesia de Cristo pueda ser edificada.

Si yo no he equipado a los estudiantes en mi ministerio para compartir el evangelio, discipular un creyente joven, y dirigir un estudio bíblico, entonces yo no he cumplido mi llamado con ellos, no importando cuan bueno mis sermones hayan sido. Oramos por conversión; eso es todo lo que podemos hacer, porque es completamente un regalo de Dios. Pero después de conversión, es nuestro deber, dado por Cristo, de ayudar a encender una fe que sirve, guía, enseña, y crece. Si nuestros estudiantes terminan la escuela superior sin tener hábitos de leer la Biblia, destrezas de cómo estudiar la Biblia, y ejemplos fuertes de discipulado y oración, los hemos perdido. Los hemos entretenidos, no equipado…y entonces será tiempo de llenarnos de pánico.

Olvídense de su grupo de jóvenes por un segundo. ¿Nuestros ministerios en nuestra iglesia estarán mandando el tipo de estudiante que llegaría a la universidad en un estado diferente, que se uniría a una iglesia y empezaría a hacer el trabajo de ministerio del evangelio sin que nadie le dijera nada? ¿Los estamos equipando con ese fin? ¿O solo les estamos dando buenos ratos y momentos mientras están con nosotros? No necesitamos “junkies” (adictos de diversión) en nuestros grupos de jóvenes; necesitamos ser mujeres y hombres que están creciendo y equipándose espiritualmente para enseñar, guiar, y servir. Pon las estrategias de tu ministerio de jóvenes a un lado mientras miras al joven de 16 años y le preguntas: “¿Cómo puedo invertir 4 años con este joven, ayudándolo a ser el mejor diacono de la iglesia, y el mejor maestro de sexto grado en la escuela dominical que él pueda ser, en diez años?”

Sus padres le predicaron el evangelio

Como un pastor de jóvenes, yo no puedo hacer todo esto. Toda esta preparación y el equipar del cual hablo es totalmente más allá de mis capacidades limitadas. Es imposible para mi traer conversión, claro, pero también es imposible para mi tener un ministerio que equipe a mujeres y hombres que van a la iglesia si mi ministerio no está siendo reforzado 10 veces más en las casas de mis estudiantes. El hilo común que une a casi todo joven adulto entre sus 20 años, enfocado en ministerio que yo conozco es bastante claro: un hogar donde el evangelio no era periférico sino absolutamente central. Esos entre sus 20 años que están sirviendo, guiando, y dirigiendo los ministerios en nuestras iglesias ahora, son los que sus padres hacían que fueran a la iglesia cuando eran más jóvenes. Son los niños cuyos padres castigaban y le tenían que rendir cuantas cuando se rebelaban. Son los niños cuyos padres les leían la Biblia en la mesa durante la cena todas las noches. Y son los niños cuyos padres eran fuertes, pero por última instancia operaban desde un marco de gracia que afirmaba la cruz de Jesús como la base de paz con Dios y perdón hacia el uno por el otro.

¡Esto no es una formula! Niños que se crían en hogares maravillosos centrados en el evangelio dejan la iglesia; personas con pasados desastrosos en sus familias encuentran vida eterna en Jesús y tienen matrimonios y familias preciosas. Pero tampoco es una lotería. En general, los niños que son dirigidos y guiados en su fe durante su temprana edad por padres que claramente aman a Jesús, sirven en su iglesia activamente, y saturan su hogar con el evangelio, crecen amando a Jesús y la iglesia. Las palabras de Proverbios 22:6 no constituyen una fórmula que esta correcto 100% de las veces, pero si nos proveen con un principio que viene de el plan lleno de gracia de Dios, el Dios quien se deleita en ver su Palabra de gracia ir de generación en generación: “Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se apartará de él.”

Pastores de jóvenes, ora con todas tus fuerzas por una conversión real; ese es el trabajo de Dios. Equipa a los santos para el trabajo del ministerio; ese es tu trabajo.

Padres, predica el evangelio y vive el evangelio por tus hijos; nuestro trabajo depende de ustedes.