El Ministerio de la Reconciliación

El Ministerio de la Reconciliación

Cuando Dios nos salvó, Él pudo habernos llevado directamente al cielo, pero escogió no hacerlo así. Él nos ha dejado aquí en la tierra con un propósito, con el propósito de que seamos embajadores de Cristo, cumpliendo con el ministerio de la reconciliación y predicando la palabra de la reconciliación.


2 Corintios 5.18–21 (LBLA)
18 Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios! 21 Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.