Sola Fide

Sola Fide

El Segundo pilar que pondremos sobre el fundamento de Sola Scriptura es Sola Fide, o Solo por la Fe.

En Romanos 1:16-17 Pablo escribió: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” El verso 17 que acabamos de leer es conocido por muchos teólogos e historiadores como el Texto de la Reforma. Fue en este texto que un monje católico de nombre Martin Lutero encontró la llave para el entendimiento apropiado del Evangelio. Durante los años 1513 y 1514 Lutero estaba estudiando el libro de Romanos, a través de ese estudio sus ojos fueron abiertos por el Espíritu Santo para recibir un entendimiento apropiado de lo que Romanos 1:17 enseña. Con palabras vivas el describe su experiencia de la siguiente manera:

Meditando de día y noche, por la misericordia de Dios, comencé a entender que la justicia de Dios es eso a través de los que el justo vive como un regalo de Dios, esto es la fe. Aquí sentí como si nací de nuevo completamente y había entrado en el paraíso mismo del cual sus puertas fueron abiertas completamente.

Fue este entendimiento de Romanos 1:17 que encendió la chispa de la Reforma. Después de este entendimiento vinieron muchos otros más. Para Lutero la iglesia ya no era una institución definida por sucesión apostólica (como era la iglesia católica), sino que era una comunidad compuesta por aquellos que habían recibido fe. La salvación ya no venia por los sacramentos sino por fe. La idea de que los humanos tienen todavía una chispa de bondad en ellos que les permitía buscar a Dios ya no era un fundamento teológico sino una enseñanza de tontos. La humildad dejo de ser una virtud que te hacia ganar la gracia de Dios, y se convirtió en la respuesta necesaria al favor inmerecido de dicha gracia; y la fe ya no era el consentir o aceptar las enseñanzas de la iglesia cualquiera que fuesen, sino el confiar en las promesas de Dios y en los méritos de Cristo.

Quisiera notar que este verso, Romanos 1:17, habla de la justicia de Dios que es revelada por fe y para fe. La expresión la justicia de Dios hace referencia al estatus que Dios le da ha aquellos que tienen fe; es el acto a través del cual Dios toma ha aquellos que creen y los pone en una relación perfecta consigo mismo. Esa es la razón por lo que la llamamos justicia imputada, pues es una justicia que es atribuida o dada a nosotros por Dios mismo. Es Dios declarándonos justos, aunque somos injustos. Esta justificación es solo revelada, como dice Pablo, por fe y para fe. El comentarista Douglas Moo escribe:

La idea aquí perece ser que la fe es el método a través del cual recibimos salvación sin importar cual aspecto de la salvación estemos observando. La NVI usa una traducción mas dinámica pero correcta cuando dice “por fe de principio a fin”. Podemos decir que cada aspecto de la Salvación que viene de Dios nos llega a nosotros solo por fe. Eso es cierto ya sea que estemos hablando de justificación (la salvación de la penalidad del pecado), o de la santificación (la salvación del poder del pecado), o de la glorificación (que es la salvación de la presencia del pecado). Confiar en Dios resulta en una salvación completa de principio a fin.

Además, debo hacer énfasis en que la fe misma un regalo de Dios. Efesios 2:8 dice:

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

Cuando aceptamos la obra de Cristo echa a favor nuestro, estamos actuando a través de la fe suplida por la gracia de Dios. Ese es el acto supremo de fe humana, el acto, aunque es nuestro, es primordialmente un acto de Dios, y es Su regalo para nosotros que procede de su gracia. Una persona que esta espiritualmente muerta no puede tomar una decisión de fe a menos que Dios primeramente sople en ella aliento de vida espiritual. La fe entonces es simplemente inhalar el aliento de vida que la gracia de Dios nos suple. La realidad es que, aunque al hombre le es requerido creer para ser salvo, aun la fe misma es parte del regalo de Dios y no puede ser ejercitada por nuestro propio poder. La gracia de Dios es preeminente en cada aspecto de la salvación, aun en proveernos la fe necesaria para creer en Cristo Jesús.

Este principio de Sola Fide excluye entonces todo intento de tratar de alcanzar la salvación por obras humanas. Ser miembro de una iglesia, el bautizarse, tomar la comunión, dar de nuestro dinero, ser un buen vecino, guardar los Diez Mandamientos, entre muchas otras cosas más, no poseen poder alguno para traer salvación. Lo único que podemos hacer para ser salvos es poner la fe en la obra completa que Jesús hizo por nosotros.

Se me hace necesario aclarar que la fe no es un tipo de fuerza interna, energía o poder el cual activamos cada vez que queremos algo. La fe no tiene ningún tipo de poder creativo y tampoco es una vara mágica la cual ha de abrir todas las puertas y conceder nuestros deseos. Amados hermanos, no os dejéis engañar por los falsos predicadores de la prosperidad y de la súper fe, los cuales son simples lobos, agentes de satanás infiltrados en la iglesia de Cristo; los cuales enseñan esas cosas. La fe es el don de Dios el cual nos lleva a confiar completamente en El para la salvación final de nuestras almas. Nos hace confiar en la soberanía absoluta de Dios y nos permite descansar en Su infinita sabiduría e inteligencia, aunque no comprendamos el porqué de las cosas que nos pasan. El propósito principal y primordial de la fe es llevarnos a la patria celestial, no darnos comodidades en esta estadía temporal. Tal como dice Hebreos 10:39:

Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

 

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