Sola Gratia

Sola Gratia

¿Qué implica esta declaración de Sola Gratia? Que nuestra postura justificada delante Dios es imputada (o sea dada o atribuida a nosotros) por la gracia divina a causa de la obra de Jesucristo nuestro Señor. Una vez más citamos la Confesión de Londres de 1689 la cual dice:

Cristo, por su obediencia y muerte, saldó totalmente la deuda de todos aquellos que son justificados; y por el sacrificio de sí mismo en la sangre de su cruz, sufriendo en el lugar de ellos el castigo que merecían, hizo una satisfacción adecuada, real y completa a la justicia de Dios en favor de ellos; sin embargo, por cuanto Cristo fue dado por el Padre para ellos, y su obediencia y satisfacción fueron aceptadas en lugar de las de ellos, y ambas gratuitamente y no por nada en ellos, su justificación es solamente de pura gracia, a fin de que tanto la precisa justicia como la rica gracia de Dios fueran glorificadas en la justificación de los pecadores.

En contraste con las doctrinas de mérito personal de Roma y de muchas sectas legalistas pseudo-cristianas de hoy día, sola gratia y las doctrinas de la gracia, – la incapacidad total del hombre, la elección incondicional por parte de Dios, la redención actual y eficaz comprada por Jesús en la cruz, la gracia irresistible y soberana de Dios y la preservación y perseverancia final de los santos – componen lo que entendemos es el Evangelio de Jesucristo en toda su plenitud. El cual lo podríamos resumir de la siguiente manera:

Debido a que los hombres son completamente incapaces de alcanzar y buscar a Dios, ya que están en un estado de muerte espiritual total, tienen que ser escogidos por Dios y, tal como dice Juan 6:44, traídos por el Padre a Jesús, quien a su vez se ofreció a sí mismo como un sacrificio perfecto, comprando de tal manera una redención eficaz, actual, completa y final en la cruz para todos ellos; los cuales a su debido tiempo y de acuerdo al plan divino son alcanzados por la gracia soberana e irresistible de Dios, la cual los transforma, los hace nuevas criaturas, los lleva a poner su fe en Cristo Jesús, y los sella con el sello incorruptible del Espíritu Santo, quien a su vez obra activamente en ellos para preservarlos con el poder infinito y soberano del Dios Creador del universo y los hace perseverar hasta el fin, para que así ninguno de ellos se pierda y los designios eternos de Dios sean cumplidos en ellos tal y como Dios mismo había estipulado desde antes de la fundación del mundo.

Ese es el evangelio de la Gracia. Ahora, muchos de ustedes estarán pensando en sus mentes, “hay unas cuantas cosas que no me agradan mucho de esa definición.” Entonces permítame citar al Apóstol Pablo quien en Efesios 1:3–14 (RVR60) nos resume el evangelio de la siguiente manera:

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

El resumen de todo lo que Pablo acaba de decir en estos versos bíblicos es que la salvación es del Señor.

Ahora, cuando hablamos de Sola Gratia, no nos referimos a una gracia barata como muchos predican hoy día, una gracia que es más una licencia que les da a las personas la libertad de vivir vidas desordenadas y de caminar por caminos pecaminosos sin ningún temor de recibir repercusiones o disciplina divina. ¡No, de ninguna manera! Cuando hablamos de Sola Gratia, hablamos de una gracia que nos lleva a reconocer nuestra propia inhabilidad y nos hace descansar completamente en la obra perfecta de Jesús, pero a su vez es una gracia que nos da hambre y sed de justicia, una gracia que nos humilla delante del trono celestial, una gracia que nos lleva, nos impulsa, y nos motiva a vivir siempre buscando agradar a nuestro Señor.


Fragmento tomado del sermón titulado: Cinco Principios para un Ministerio Bíblico.

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