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Iglesia Bautista El Calvario

El Bautismo

Un paso público de obediencia a Cristo.

El bautismo es el primer paso de obediencia de todo creyente. Es sencillo, pero no es pequeño: Cristo mismo lo mandó, y por medio de él el cristiano declara públicamente lo que Dios ya hizo en su corazón.

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¿Qué es el bautismo?

La palabra griega baptizō significa sumergir o zambullir por completo. El bautismo cristiano es la inmersión de un creyente en agua, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19).

Es una de las dos ordenanzas que Cristo dio a su iglesia, junto con la Cena del Señor (Hechos 2:41–42).

¿Qué representa?

El bautismo es un cuadro visible de la unión del creyente con Cristo en su muerte, sepultura y resurrección (Romanos 6:3–5; Colosenses 2:12).

  • Bajar al agua: he muerto con Cristo a mi vida pasada de pecado (Gálatas 2:20).
  • Ser sumergido: mi vieja vida fue sepultada con Él.
  • Salir del agua: he resucitado con Cristo para andar en vida nueva (Romanos 6:4).

¿El bautismo salva?

No. Somos salvos solo por gracia, solo por medio de la fe, solo en Cristo, y no por obras (Efesios 2:8–9). El ladrón en la cruz fue salvo sin ser bautizado (Lucas 23:42–43), y Pablo distinguió entre bautizar y predicar el evangelio que salva (1 Corintios 1:17).

El agua no lava el pecado. El bautismo da testimonio de una salvación que ya ocurrió. Es el fruto de la fe, no su causa.

¿Por qué es importante?

Aunque no salva, el bautismo no es opcional para el creyente.

  • Es un mandato de Cristo. Él lo ordenó a su iglesia hasta el fin del mundo (Mateo 28:19–20), y quien le ama guarda sus mandamientos (Juan 14:15).
  • Cristo nos dio el ejemplo. Jesús, sin pecado, se bautizó para cumplir toda justicia (Mateo 3:13–17).
  • Es una confesión pública. El creyente declara ante todos que pertenece a Cristo (Mateo 10:32).
  • Es el patrón del Nuevo Testamento. Los que creían eran bautizados sin demora (Hechos 2:41; 8:36–38; 16:33).
  • Nos identifica con la iglesia. El bautismo es la puerta pública a la comunión con el cuerpo visible de Cristo (Hechos 2:41–42).

¿Quién debe bautizarse?

Solo quien se ha arrepentido de su pecado y ha creído en Jesucristo como Señor y Salvador (Hechos 2:38, 41; 8:12; 18:8). En el Nuevo Testamento la fe siempre viene primero y el bautismo después. Por esta razón no bautizamos a infantes.

Si fuiste bautizado de niño o antes de conocer a Cristo, el bautismo bíblico para ti es el que sigue a tu fe.

¿Cómo se bautiza?

Por inmersión. Jesús «subió luego del agua» (Mateo 3:16). Felipe y el eunuco «descendieron ambos al agua» y luego «subieron del agua» (Hechos 8:38–39). Juan bautizaba en Enón «porque había allí muchas aguas» (Juan 3:23). Solo la inmersión muestra con claridad la sepultura y la resurrección con Cristo.

¿Qué te detiene?

Muchos creyentes no se han bautizado porque nadie les enseñó, por orgullo o vergüenza de hacerlo en público, por indiferencia, o por miedo a no estar «listos». El bautismo no es para cristianos perfectos. Es para pecadores que han sido perdonados y quieren obedecer a su Señor.

«Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate» (Hechos 22:16).

Tu próximo paso

Si has creído en Cristo y no te has bautizado, habla con uno de los pastores después del servicio. Con gusto te acompañaremos en este paso de obediencia.